La tecnología puede lograr reducir el uso de materiales, y por ende, merma el desperdicio generado en las obras y ayuda al medio ambiente.

Son muchos las especialidades que convergen en una obra: redes eléctricas, estructura, urbanismo, equipos especiales, ventanería, excavación, y otras cientos de categorías más. Es complejo coordinar a las diferentes especialidades, pues cada una de estas áreas cuentan con reglamentos y normativas que requieren lineamientos y requerimientos propios para el normal y correcto desarrollo de sus actividades. Tan diferentes son, que, en ocasiones, el desconocimiento de estas normas entre los diferentes proveedores del proyecto genera dificultades al momento de la ejecución en la obra.

La falta de comunicación y sinergia entre las partes que intervienen en un proyecto, son algunas de las principales razones para caer en retrasos o sobrecostos en la ejecución de la obra. Es justamente para este tipo de problemas que la tecnología se convierte en la mejor solución, pues permite lograr eficiencias que derivan en la optimización de materiales y en la reducción de desperdicios.

La metodología BIM es una gran herramienta pues permite visualizar la modelación y observar cómo se afecta a los demás actores del proceso constructivo. Esto facilita coordinar a las diferentes especialidades, cumpliendo las normas vigentes de cada uno, generando un canal de comunicación efectivo entre las áreas de trabajo y mejorando la etapa de diseño que es donde inicia todo el proceso.

A través de la tecnología y de la coordinación de proyectos se puede lograr una ejecución de proyectos de manera sostenible, de tal forma que se puedan realizar los cambios presentados en diseños, ajustando las normativas que regulan el consumo de energía y recursos para el desarrollo de la obra. La cantidad de residuos generados por el sector, así como la cantidad de recursos consumidos (energía, agua y materias primas) en todo el ciclo de vida (construcción, explotación, mantenimiento y deconstrucción) contribuyen indiscutiblemente al aumento de la huella humana en el planeta. El uso adecuado de las diferentes herramientas tecnológicas, nos permitirá seguir realizando estas actividades sin impactar negativamente el medio ambiente.

“Los procesos y metodologías que se emplean en la ingeniería de la construcción deben cambiar. La introducción del desarrollo sostenible en la ingeniería es un nuevo desafío que trata de conciliar las necesidades del hombre con la capacidad del planeta. De hecho, si los actuales patrones no cambian, la expansión de la construcción destruirá o al menos perturbará hábitats naturales y vida salvaje en más de un 70 % de la superficie de la tierra para 2032, principalmente por el incremento de la población, la actividad económica y la urbanización (UNEP, 2002).”

Es por esta razón que el uso de la tecnología no solamente es el manejo de programas o software especializados para modelos avanzados de los proyectos, es también el cambio de pensamiento de como concebir un proyecto en todas sus fases, de cómo poder generar un ahorro en los recursos como tiempos y costos, así como generar el menor impacto ambiental al entorno en el que se desarrolla y de manera sostenible y responsable.

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Paola, con una amplia experiencia en constructoras, es una entusiasta del sector de la construcción y frecuentemente está en la búsqueda de nuevos retos dentro del mismo. Paola tiene el objetivo de ayudar a las personas que la rodean y sacar lo mejor de ellas a través de dedicación. Apasionada por su familia.

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