Las empresas relacionadas a la construcción deben entender que la tecnología aplicada al sector ha llegado para quedarse. Prepararse para el cambio es necesario.

Recuerdo como si fuera ayer cuando en 2016 empezamos a visitar nuestros primeros clientes del sector para hablarles de tecnología, digitalización de procesos e implementación de mejores prácticas. Muchos nos miraban con cara de “estos jóvenes están locos, ¿de dónde sacaron que nosotros necesitamos eso?” Otros nos daban respuestas como “¿Digitalización? Yo ya aprendí a usar WhatsApp”.

Eran reacciones completamente normales. Estábamos sentados con los empresarios más exitosos de la construcción, los mismos que llevaban décadas haciendo negocios a su manera y les había funcionado. Sin embargo, nuestro mensaje no era algo puntual dirigido a una empresa o un cliente, ni mucho menos una estrategia comercial, sino un llamado plural a cambiar radicalmente la manera de pensar para transformar el sector de la construcción en Colombia y en Latinoamérica; pues como dijo hace unos años el inversionista David S. Rose: “cualquier empresa diseñada para el éxito en el siglo XX está condenada al fracaso en el siglo XXI “. Dicho de otra forma: a todos nos llega nuestro Uber.

El mundo está cambiando exponencialmente. Hoy, todo crece y cambia mucho más rápido que en ningún otro momento en la historia. Estamos en la época de la abundancia. El teléfono convencional se demoró 75 años (1878-1953) para alcanzar los 100 millones de usuarios, algo que le tomó al celular 16 años (1979-1995), a Instagram 2.4 años (2010-2012) y al juego Pokemon Go un par de meses en 2016. La velocidad digital acelera cada vez más, según el autor Salim Israil, entre el 2010 y el 2025 “saltaremos de ocho mil millones de dispositivos conectados a Internet a cincuenta mil millones, y a un billón solo una década después.” No solo la mayor parte de ese crecimiento digital está aún por delante de nosotros, sino prácticamente todo. Las empresas, sin importar su tamaño, sector, ubicación geográfica, o resultados, están obligadas a cambiar radicalmente su forma de pensar como lo han hecho desde Silicon Valley.

La industria de la construcción es la más rezagada en digitalización y por ende en crecimiento en productividad. Tradicionalmente, esta ha invertido menos del 0.25% de los ingresos en I+D y es ahora que estamos pagando las consecuencias. En los últimos 18 meses finalmente los jugadores del sector a nivel mundial de los dos lados del pasillo (constructores/desarrolladores y proveedores) han empezando a prestarle atención a este tema tan importante, y a hacer esfuerzos para recuperar el tiempo perdido. Nuevas metodologías de diseño cada vez más sofisticadas como BIM (Building Information Modeling), impresión 3D, y otras herramientas que incrementan productividad, control y generan eficiencia se empiezan a implementar. Antes de lanzarse al agua, se debe preparar el terreno y tener en cuenta algunos pasos preliminares para asegurar el éxito de estos cambios y no morir en el intento.

Paso 1: cambiar el chip.

Hay que pasar de un pensamiento lineal a un pensamiento exponencial. Cada CEO debe transformarse de ser un “Chief Executive Officer” a un “Chief Expontential Officer”. Dicho de otra manera, en este nuevo mundo el cambio se vuelve una constante, y que llevemos 50 años haciendo algo de una manera no quiere decir que es indicativo de un buen resultado al futuro. Se debe ejecutar rápido, estar en constante evolución, y cuestionar todo lo que hacemos.

Paso 2: priorizar la recolección de datos.

Para pensar, planear y ejecutar a las velocidades necesarias, es necesario tener bases sólidas que guíen nuestras decisiones. La información se vuelve absolutamente imprescindible para liderar todo tipo de organizaciones hacia esta nueva realidad. Todos hemos visto o utilizado Waze para que calcule la mejor ruta para llegar a nuestro destino o usamos relojes inteligentes para monitorear nuestra actividad física. Países como China, llevan casi una década de ventaja al resto del mundo, al punto que recogen tal nivel de datos que el organizarlos, procesarlos, y aprender de ellos (Machine Learning) será el próximo servicio público (utility). Para las empresas la necesidad de recolectar y procesar información para tomar decisiones tiene ahora mayor relevancia que nunca. Hay 5 beneficios evidentes: productividad, prevención, participación, personalización y predicción.

Paso 3: sentido de comunidad.

El tercer paso es crear, o al menos pertenecer, a una comunidad. Las épocas donde no compartíamos nada, donde todo era guardado con el mayor sigilo y secretismo están detrás nuestro. Estamos en la época donde todos alimentamos los ecosistemas de información y de la misma manera nos nutrimos y nos beneficiamos de esta. Waze sería inviable si cada uno de nosotros no estuviéramos dispuestos a compartir nuestros trayectos para beneficiarnos de la información actualizada del tráfico.

La oportunidad del sector construcción

Para la construcción, la mayor colaboración hace que una industria opaca sea más transparente y sustancialmente más eficiente. Las pequeñas, medianas y grandes organizaciones deben entender que quien se cierre, realmente se estará cercando a si mismo.

Independientemente de lo que hagamos, es momento de hacer un esfuerzo colectivo como industria. Son las empresas originarias de Silicon Valley que han tenido esta forma de pensar las que hoy están transformando el mundo y la vida de todos, y un sector tan trascendental como el de la construcción no puede quedarse atrás. Silicon Valley no es un sitio, es una forma de pensar.

Author

Fernando ha tenido una vida laboral que mezcla el mundo corporativo con el emprendimiento. Hizo parte de JP Morgan, Deutsche Bank y Morgan Stanley en la ciudad de Nueva York, y ha trabajado para las empresas familiares o creando sus propias empresas, de las cuales Licify es la cuarta. Tiene un MBA de Columbia Business School en Nueva York y dos licenciaturas en Ingeniería Industrial y Matemáticas. Apasionado por los deportes y los viajes en su tiempo libre. Fundador y CEO de Licify.

Escribir un comentario