La sostenibilidad debe empezar a considerarse como un estándar y no como un valor agregado. El gobierno empieza a entenderlo así y otorga incentivos.

Una de las medidas del Ministerio de Vivienda de Colombia para la mitigación del cambio climático es la construcción sostenible. Para ser sostenible, este tipo de construcción debe estar en sincronía con el sitio, utilizar de forma eficiente energía, agua y materiales y además proveer confort y salud a sus usuarios. Normativamente estas construcciones se rigen bajo el Decreto 1285 de 2015, la Resolución 0549 de 2015 y el Anexo 1 de dicha resolución, que presenta una guía de construcción sostenible para el ahorro de agua y energía en edificaciones.

Si bien han sido múltiples los esfuerzos del gobierno por promover este tipo de construcción (creación de alianzas con el sector privado, exenciones de impuestos para desarrolladores de vivienda sostenible, líneas de crédito especiales para proyectos sostenibles, entre otros), estos deben fortalecerse cuando se habla de dos tipos de vivienda que hoy deberían ser por excelencia sostenibles: la Vivienda de Interés Social (VIS) y la Vivienda de Interés Prioritario (VIP).

Las Viviendas de Interés Social (VIS) son aquellas que reúnen los elementos que aseguran su habitabilidad, estándares de calidad en diseño urbanístico, arquitectónico y de construcción cuyo valor máximo es de ciento treinta y cinco salarios mínimos legales mensuales vigentes (135 SMLM). Esto mismo aplica para las Viviendas de Interés Social Prioritario (VIP), cuyo valor máximo es de setenta salarios mínimos legales mensuales vigentes (70 SMLM).​ (Ministerio de Vivienda, 2019).

La sostenibilidad no es solo una preocupación ambiental

Como política de gobierno, la construcción de viviendas VIS y VIP ha permitido disminuir el déficit habitacional del sector de la población que por su condición de pobreza no tiene posibilidades de acceder a una vivienda digna. Mucho más en un país en el que por ejemplo el desplazamiento forzado ha dejado casi 8 millones de personas sin la posibilidad de vivir dignamente. (Registro Único de Víctimas, 2019)

Estos tipos de vivienda, por tanto, deben responder a muchos factores complejos que no solo se deben enfocar en entenderlas como un elemento inmueble sino que, como explica el arquitecto Alex Pérez-Pérez, deben ser “uno de los ejes más importantes en la planificación urbana; una vivienda adecuadamente diseñada en función de las características, necesidades y expectativas de los usuarios, su entorno y la relación con la ciudad, resulta esencial para el desarrollo psicológico y social, favorece la sustentabilidad urbana y contribuye a elevar el bienestar con un menor costo futuro, reduciendo a la vez el impacto ambiental.”

Es importante entender que el éxito de la construcción sostenible —especialmente en los segmentos VIS y VIP— está en la planeación y ejecución de todos los aspectos anteriormente mencionados, que de hecho, deben ser diseñados para funcionar en conjunto y no como ejes individuales. De no hacerlo, se cae en la mala práctica de pensar lo sostenible como un aspecto meramente ambiental.

VISS y VIPS

El desarrollo de proyectos VIS y VIP sostenibles (algunos ya han acuñado los términos VISS y VIPS) ha ido generando una preocupación cada vez mayor en muchos actores del sector de la construcción. Por ejemplo, el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS), una organización privada sin ánimo de lucro, creó el sistema de certificación para la vivienda social sostenible CASA Colombia. Este sistema, destaca proyectos que “más allá del uso racional de la energía y el recurso hídrico, [se comprometen] con el bienestar, la responsabilidad social, el manejo sostenible de los procesos constructivos, la comprensión del entorno y la especificación de materiales con atributos robustos sobre su impacto ambiental y social” (CCCS, 2018).

Y es que es justo en este segmento en el que se debe entender que la condición de sostenible lo da el hecho de que por ejemplo los habitantes de estas viviendas ahorren en los servicios básicos de energía eléctrica y agua potable. Además, estos ahorros no deben presentarse como “beneficios” de este tipo de viviendas sino que por el contrario deben ser las condiciones mínimas de diseño y construcción de los proyectos VIS y VIP.

Como actor clave del sector, el gobierno también ha demostrado entender la importancia de las viviendas VISS y VIPS. De hecho, el mes pasado, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y la Financiera de Desarrollo Territorial (Findeter) presentaron tres líneas de crédito para Viviendas de Interés Social, dentro de la que destaca la segunda línea: Reactiva Construcción VIS Sostenible que ofrece recursos por $100.000 millones de pesos para constructoras que, como su nombre lo dice, desarrollen proyectos de vivienda VIS sostenible.

La sostenibilidad no debe ser una excepción, debe ser la regla

La construcción sostenible, que hoy se ve como una característica “interesante” de muchos proyectos, debe convertirse en el estándar de los mismos. La vivienda sostenible en Colombia debe ser el futuro de todos los tipos de vivienda residencial, especialmente los dos tipos que se trataron en este artículo: VIS y VIP, pues al volver estándar esta forma de diseñar y construir, estaremos enfocando los esfuerzos de planificación urbana en el ser humano. Debe ser prioridad de los entes estatales, privados y la sociedad civil el propender por la creación de vivienda digna para las millones de personas que viven en condición de vulnerabilidad, pues es ahí donde encontraremos la verdadera sostenibilidad: en el bienestar de las poblaciones con menos recursos.

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Nicolás siempre está buscando cómo adquirir nuevo conocimiento, ávido por entender diferentes contextos y apasionado por el saber.

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